El alumnado construirá y preparará su propio cohete de agua, utilizando agua como propulsante y aire comprimido como fuente de energía para generar el impulso necesario para el despegue.
Una vez preparado el cohete, se realizarán diferentes lanzamientos en los que podrán variar algunos de los parámetros que influyen en su trayectoria, como la cantidad de agua, el ángulo de lanzamiento y otros elementos del diseño.
Los vuelos no siempre saldrán como estaba previsto, y precisamente ahí comienza el aprendizaje. A partir de la observación de cada lanzamiento, el alumnado analizará los resultados, identificará qué aspectos pueden mejorarse y realizará nuevos ensayos para optimizar el vuelo.
De esta manera, se aplicará de forma práctica el método científico y el proceso de diseño de ingeniería: plantear, construir, experimentar, observar, modificar y volver a probar.